Charles Ryrie: La Trinidad de Dios – Parte 1

Reproduzco esta serie de artículos de mi buen amigo Artus, quien es el autor del conocido blog Morando en las Alturas, al cual recomiendo que vayan

Charles Ryrie: La Trinidad de Dios – Parte 1

A raiz del estudio  que el Ciberpastor está colocando sobre la Trinidad, frente a las herejías y falsas doctrinas modalistas, coloco acá este material para referencia. El siguiente estudio es tomado del libro de Charles Ryrie “Teología Básica” el cual les recomiendo consigan.

Charles Ryrie

La Trinidad de Dios – Parte 1

LA TRIUNIDAD DE DIOS
Trinidad, por supuesto, no es una palabra bíblica. Ni las son triunidad, trino, trinal, subsistencia, o esencia. Aun así las empleamos, y a menudo provechosamente, al tratar de expresar esta doctrina que está tan llena de dificultades. Además, esta doctrina no es explícita en el Nuevo Testamento, aunque muchas veces se dice que es implícita en el Antiguo Testamento y explícita en el Nuevo. Pero explícito significa “caracterizado por plena y clara expresión”, un calificativo difícil de aplicar a esta doctrina. Aun así, la doctrina proviene de las Escrituras, así que es una enseñanza bíblica.

I. LA CONTRIBUCION DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Sin lugar a dudas, el Antiguo Testamento enfatiza la unidad de Dios. Sin embargo, hay sugerencias claras de que sí hay personas en la Deidad. Por lo tanto, uno pudiera decir que el Antiguo Testamento contiene indicaciones que permiten la revelación posterior de la triunidad de Dios. ¿Cuáles son estas indicaciones?

A. La unidad de Dios
El celebrado Shema en Deuteronomio 6:4, que llegó a ser la confesión de fe básica del judaísmo, enseña la unidad de Dios. Puede ser traducida “El Señor nuestro Dios es un Señor”, o “El Señor nuestro Dios, el Señor es uno”, o “El Señor nuestro Dios, el Señor solamente”. Esta última traducción enfatiza la singularidad de Dios más que la unidad, pero implica la unidad por excluir al politeísmo. Otros pasajes como Exodo 20:3; Deuteronomio 4:35; 32:29; Isaías 45:14; y 46:9 insisten en la lealtad de Israel al Dios único.

B. Palabras en plural
Ya hemos sugerido que el nombre plural para Dios, Elohim, denota la grandeza y supremacía ilimitadas de Dios. Deducir que el nombre mismo indica pluralidad de personas, es cuestionable. Sin embargo, cuando Dios habla de Sí mismo con pronombres plurales (Génesis 1:26; 3:22; 11:7; Isaías 6:8) y verbos plurales (Génesis 1:26; 11:7), sí parece indicar distinciones de personas, aunque solamente pluralidad, no Trinidad específicamente.

C. El Angel de Yahveh
Aunque esta designación puede referirse a cualquiera de los ángeles de Dios (1 Reyes 19:7; cf. v. 5), algunas veces se menciona a este Angel como Dios, pero aun así diferenciado de El (Génesis 16:7–13; 18:1–21; 19:1–28; Malaquías 3:1).
Esto indica distinciones personales dentro de la Deidad. Puesto que al Angel se le llama Dios, El difícilmente pudiera ser un mero profeta, que actuaba en tiempos preproféticos como los profetas lo hicieron en tiempos posteriores (como sugiere Edmond Jacob en Theology of the Old Testament [New York: Harper & Row, 1958], pp. 75–7).

D. Distinción de personas
Algunos pasajes aparentemente distinguen personas dentro de la Deidad.
1. A Jehová se le distingue de Jehová o de Dios (Génesis 19:24; Oseas 1:7).
2. Al Redentor (que tiene que ser divino) se le diferencia de Jehová (Isaías 59:20).
3. Al Espíritu se le distingue de Jehová (Isaías 48:16; 59:21; 63:9–10). En estos versículos el Espíritu es personal y activo.

E. La sabiduría de Dios
Muchas teologías (Berkhof, Payne, Thiessen) ven la personificación de la sabiduría en Proverbios 8:12–31 como una alusión a Cristo, y, al ser así, como una indicación de la existencia de la Trinidad en el Antiguo Testamento. Sin embargo, parece que sería mejor ver en este pasaje, no una prefiguracíón de Cristo, sino una descripción del carácter eterno de la sabiduría como un atributo de Dios (véase Louis Goldberg, “Wisdom”, Theological Wordbook of the Old Testament [Chicago: Moody, 1980], 1:283).

¿Cómo hemos de evaluar la contribución del Antiguo Testamento a esta doctrina? Berkhof concluye que hay una “clara anticipación” (Teología Sistemática, p. 101) de la revelación más completa del Nuevo Testamento, pero su uso de la palabra “clara” pudiera constituir una exageración. Más precisa es la conclusión de Payne de que el Antiguo Testamento contiene “sugerencias genuinas de las personas que componen la Deidad” (p. 166). También lo pudiéramos decir de esta forma: La doctrina existe solamente en forma de semilla en el Antiguo Testamento. Se puede preguntar si, sin el pleno desarrollo de la doctrina en el Nuevo Testamento, podríamos conocer valiéndonos solamente del Antiguo el significado de esas semillas.

II. LA CONTRIBUCION DEL NUEVO TESTAMENTO
Aunque el Nuevo Testamento no contiene alguna declaración explícita de la doctrina de la triunidad de Dios (puesto que 1 Juan 5:7 aparentemente no es parte del texto genuino de la Escritura), sí contiene bastante evidencia. Esa evidencia yace a lo largo de dos caminos. Uno insiste en que hay solamente un Dios, y el otro presenta al Hombre Jesús y al Espíritu Santo, que ambos alegan ser Dios. El enfatizar la unidad mientras que se descuida el aspecto trinitario, termina en el unitarianismo.

El enfatizar el aspecto trinitario mientras que se descuida el de la unidad, lleva al triteísmo (como en el mormonismo). El aceptar ambos aspectos, conduce a la doctrina de la triunidad de Dios.

A. Evidencia de la unidad
Como el Antiguo, el Nuevo Testamento también insiste en que solamente hay un Dios verdadero. Pasajes como 1 Corintios 8:4–6; Efesios 4:3–6; y Santiago 2:19 son claros.

B. Evidencia para el aspecto trino
1. El Padre se reconoce como Dios. Aquí no existe controversia alguna, y varios pasajes enseñan esto (Juan 6:27; 1 Pedro 1:2).

2. Jesucristo se reconoce como Dios. El mismo alegó tener atributos que solamente Dios posee, como la omnisciencia (Mateo 9:4), omnipotencia (28:18), omnipresencia (v. 20). El hizo cosas que solamente Dios puede hacer (las personas de Su día reconocieron esto, aunque algunas veces renuentemente), como perdonar pecados (Marcos 2:1–12) y resucitar los muertos (Juan 12:9). Además, el Nuevo Testamento atribuye a Cristo otras obras que solamente Dios puede hacer, como sustentar todas las cosas (Colosenses 1:17), la creación (Juan 1:3), y el juicio futuro de todos (5:27).

La última frase de Juan 1:1 correlaciona la Deidad completa y verdadera con el Verbo (Cristo). La mejor traducción de la frase es “el Verbo era Dios”. La exégesis estricta prohíbe la traducción de los Testigos de Jehová “el Verbo era un dios”. La palabra “Dios” no tiene el artículo, pero si se fuera a entender como indefinido (“un dios”) esta sería la única vez en el evangelio de Juan que se usara esta forma, haciéndole sumamente improbable sobre bases gramaticales que fuera indefinido aquí. Juan no pudiera haber escogido una forma más precisa de expresar las verdades de que el Verbo era Dios y aun así distinto del Padre.

3. El Espíritu Santo se reconoce como Dios. A El se le llama Dios (Hechos 5:3–4), posee los atributos que solamente Dios tiene, como la omnisciencia (1 Corintios 2:10) y la omnipresencia (6:19), y regenera a las personas (Juan 3:5–6, 8), una obra exclusiva de Dios.

C. Evidencia de la Triunidad
Mateo 28:19 hace la mejor declaración de ambos, la unidad y el aspecto trino, de asociar igualmente a las tres personas y unirlas en un nombre singular. Otros pasajes, como Mateo 3:16–17 y 2 Corintios 13:14, asocian igualmente a las tres personas, pero no contienen el fuerte énfasis sobre la unidad como lo hace Mateo 28:19.

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